Si te cuesta cenar ligero, prueba estas 8 recetas fáciles y saludables

  • Cenar ligero es más fácil con recetas rápidas que combinan proteína de calidad, muchas verduras y raciones moderadas de hidratos.
  • Las ensaladas completas, las verduras como base del plato y los pescados a la plancha o en papillote son grandes aliados nocturnos.
  • Existen versiones más ligeras de platos clásicos (pizza, lasaña, hamburguesas, bocadillos) usando bases de verdura y técnicas con poca grasa.
  • Planificar y tener básicos saludables en la despensa evita recurrir a comida rápida pesada y facilita mantener una rutina de cenas sanas.

cenas ligeras y saludables

Después de un día largo, con la cabeza como un bombo y el cuerpo pidiendo sofá, lo último que apetece es ponerse creativo en la cocina. En ese momento es cuando la cena se hace cuesta arriba: el hambre aprieta, el cansancio pesa y la idea de pedir cualquier cosa rápida (habitualmente poco ligera) se vuelve demasiado tentadora.

Si te ves reflejado en esta escena, respira tranquilo: las cervezas con aceitunas y patatas fritas no son una cena equilibrada, pero hay vida más allá de la comida ultrarrápida. A continuación vas a encontrar una selección muy completa de cenas ligeras, fáciles y variadas: desde platos de cuchara exprés a ensaladas completas, pizzas con base de verdura, recetas mexicanas y asiáticas, bocadillos saludables y propuestas fitness o keto para que irse a la cama ligero no signifique renunciar al sabor.

8 ideas de cenas ligeras completas para no complicarte

recetas rápidas para cenar

Dentro de las infinitas posibilidades que hay para cenar, estas ocho propuestas destacan porque son muy rápidas, saciantes y relativamente ligeras. Están pensadas para dos personas y se pueden adaptar con lo que tengas en la nevera.

1. Ensalada de lentejas con brotes, feta, tomate y aceitunas

Una de las opciones más agradecidas para la noche es una ensalada de legumbres bien completa. En este caso, las protagonistas son las lentejas de bote (o refrigeradas), perfectas para abrir, enjuagar y usar. Para dos raciones bastará con un tarro que deje unos 400 g de lentejas escurridas, un par de tomates medianos, un poco de cebolla dulce, aceitunas al gusto, unos 100 g de brotes variados (rúcula, canónigos, mezclum…) y unos 100 g de queso feta desmigado.

La gracia de este plato está en que se monta en cinco minutos: solo hay que cortar el tomate y la cebolla, mezclar con las lentejas, los brotes, las aceitunas y el feta, y rematar con una vinagreta sencilla de aceite de oliva, vinagre suave, sal, pimienta y un poco de sésamo. A cambio del mínimo esfuerzo obtienes un plato con proteína vegetal, fibra y verduras que se puede repetir sin cansarse.

Además, admite muchísimas variaciones: se puede sustituir el queso feta por otro tipo de queso, cambiarlo por bacalao desalado desmigado, unas anchoas, añadir huevo duro, tofu, pimientos, pepino, zanahoria rallada o cualquier verdura fresca que tengas a mano.

2. Huevos a la mexicana para cenar sin complicarte

Los huevos a la mexicana son todo un clásico del desayuno en México, pero funcionan de maravilla como cena rápida, caliente y ligera. Para dos personas necesitas cuatro huevos, dos tomates sabrosos, media cebolla, cilantro o perejil (al gusto), sal, pimienta, algo de picante y varias tortillas de maíz (o unas buenas rebanadas de pan de hogaza si no tienes tortillas).

La preparación es muy sencilla: se rehoga primero la cebolla picada en una sartén con un poco de aceite hasta que quede transparente, se incorpora el tomate cortado en dados (sin el pedúnculo) y se saltea un par de minutos. Luego se añaden los huevos batidos, se baja el fuego al mínimo, se aromatiza con cilantro o perejil y se deja cuajar al punto preferido. Se sirven los huevos sobre tortillas calientes o pan tostado, y listo.

Para hacerlos más especiales puedes terminarlos con queso rallado o nata agria, aguacate troceado, bacon crujiente o sumar verduras como pimiento, calabacín o setas (champiñones, seta de cardo, etc.). Un plato único completísimo en menos de 15 minutos.

3. Fideos salteados con verduras y pollo a la soja

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La cocina asiática es un recurso fantástico cuando buscas una cena rápida, sabrosa y más ligera que la típica pasta con salsa pesada. Puedes usar distintos tipos de fideos asiáticos: udon de trigo (ya cocidos, solo para saltear), vermicelli de arroz (10 minutos en agua fría y luego unos 5 en caliente sin apenas intervención) o fideos finos de trigo que se cuecen en apenas 2 minutos.

Mientras se ablandan los fideos, prepara el salteado: para dos personas, medio pimiento, media cebolla, un calabacín pequeño y dos contramuslos de pollo cortados en tiras finas. Se saltea todo a fuego vivo en un wok o sartén grande con un poquito de aceite, se incorporan los fideos escurridos y se aliña con salsa de soja.

Para darle un toque más interesante, se puede añadir vinagre de arroz, aceite de sésamo, mezcla de cinco especias chinas y algo de picante (chile fresco, sriracha, copos de guindilla…). En pocos minutos tienes una cena completa con verduras, proteína y carbohidratos, muy fácil de adaptar con lo que tengas.

4. Olla única de verduras con merluza y salsa de perejil y limón

Cuando no quieres gastar energías pero sí comer caliente y sano, las verduras cocidas o al vapor son un salvavidas. Con dos patatas medianas, unos 400 g de judías verdes (frescas o congeladas), dos zanahorias, una cebolla y unos lomos de merluza (u otro pescado blanco) puedes sacar una cena ligera en una sola olla para dos personas.

Se pone en la olla un fondo de agua con sal, se incorporan primero las patatas peladas y cortadas, a los cinco minutos la cebolla y la zanahoria en trozos y, tres minutos después, las judías. En cuanto recupere el hervor, se deja unos cuatro minutos más y las verduras estarán listas.

El pescado se puede cocinar al mismo tiempo, colocándolo sobre las verduras en un colador o rejilla dentro de la olla, tapando para que se haga al vapor. En unos 5-8 minutos (según grosor) estará en su punto. Si utilizas un estuche de silicona en el microondas, los tiempos se reducen casi a la mitad, manteniendo la jugosidad.

Para aportar sabor sin añadir muchas calorías, se prepara una salsa rápida triturando perejil fresco, aceite de oliva y zumo de limón, con un poco de sal, pimienta y, si te apetece, medio diente de ajo. Se sirve la verdura con el pescado y se riega con esta salsa aromática.

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5. Bagel o tostadas integrales con salmón, verdura fresca y huevo

Un bocadillo bien planteado puede ser una cena ocasional estupenda si se cuida el pan y el relleno. La idea es montar un bagel o unas tostadas con pan 100 % integral, salmón ahumado, verduras frescas y un huevo a la plancha.

Para cada ración, se tuesta un bagel o dos rebanadas de pan, se cocina un huevo en una sartén antiadherente casi sin grasa, y se cortan en rodajas finas un tomate y un trozo de pepino. Se unta el pan con queso cremoso o yogur griego aliñado con ralladura de limón, sal y pimienta, se colocan las rodajas de tomate y pepino, las lonchas de salmón y el huevo por encima.

Si quieres que sea todavía más completo, puedes añadir espinacas baby o rúcula, y un toque de salsa picante ligera. Resultado: una cena informal, perfecta para sofá y peli, pero mucho más equilibrada que la típica comida rápida.

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6. Chile con carne exprés con aguacate y cebolla encurtida

Cuando refresca un poco apetece cuchara, pero sin complicarse. Este chile con carne versión rápida es ideal para una noche fresquita en la que el cuerpo pide algo calentito pero razonablemente ligero. Para dos personas se usa un bote grande de alubias cocidas con su líquido (unos 500 g), una cebolla, dos dientes de ajo, 4 cucharadas de tomate frito, unos 150 g de carne picada (o salchicha/butifarra sin tripa), un aguacate, dos limas, chile al gusto, aceite y sal.

Primero se corta media cebolla en pluma y se deja marinando con zumo de lima y sal para que se encurta ligeramente mientras se cocina el resto. Con la otra media cebolla se hace un sofrito en una cazuela con un poco de aceite hasta que dore, se suman los ajos laminados y, pasados un par de minutos, la carne picada para dorarla bien.

Una vez la carne está cocinada se incorpora el tomate frito, las alubias con su propio caldo, un poquito de agua y el picante elegido. Se deja hervir suave unos cinco minutos para que espese ligeramente. Se sirve el chile en boles y se decora con aguacate troceado y la cebolla encurtida; si te gusta, puedes terminar con cilantro fresco.

7. Pizza con base de coliflor, jamón serrano y mozzarella

Esta receta es perfecta si te apetece pizza pero quieres reducir harinas y hacerla más ligera. Aquí la base se hace con coliflor triturada, huevo y queso, dando como resultado una masa fina y diferente, ideal para dietas bajas en carbohidratos.

Para dos pizzas generosas se necesita aproximadamente media coliflor mediana (unos 450 g limpios). Se retiran las hojas y se pica muy fina con un robot o rallador. Se mete en un bol, se tapa y se cocina al microondas unos 7 minutos a máxima potencia (o al vapor en colador fino durante unos 12 minutos). Después se escurre muy bien, presionando para quitar el máximo de agua.

Se mezcla esa coliflor cocida con un huevo y un puñado de mozzarella rallada, se salpimenta y se forman dos círculos sobre papel de horno. Se hornean a 180 ºC unos 15 minutos hasta que se doren ligeramente. Luego se añaden tomates cherry partidos por la mitad y media bola de mozzarella bien escurrida en cada base, se hornea unos 5 minutos más y, al sacar, se reparte jamón serrano en lonchas finas y hojas de albahaca fresca.

Se puede servir tal cual o con un chorrito de aceite picante, consiguiendo una pizza diferente, ligera, pero muy saciante gracias a las proteínas y a la verdura de la base.

8. Boniato, brócoli, maíz y pulpo con mayonesa de pimentón

Otra forma estupenda de tirar de verduras cocidas es combinarlas con un buen marisco y una salsa rápida. En este caso, el protagonista es el pulpo ya cocido, que se acompaña de boniato, brócoli y maíz, con una mayonesa aromatizada con pimentón.

Para dos personas se calculan unos 350 g de boniato (uno grande o dos pequeños), unos 400 g de ramilletes de brócoli, 100 g de maíz cocido (mejor congelado que en lata por textura) y dos patas de pulpo cocidas (pueden ser congeladas previamente). Se corta el boniato en rodajas, se cuece primero unos cinco minutos, se añade el brócoli y, cuando vuelva a hervir, se incorporan el maíz y las patas de pulpo enteras unos 2-3 minutos.

En ese tiempo todos los ingredientes estarán justo en su punto. Solo queda cortar el pulpo en rodajas y mezclarlo con las verduras. El toque final viene de mezclar mayonesa con pimentón dulce o picante y un ligero chorrito de vinagre, que se usa para aliñar al gusto en el momento de servir.

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Más ideas de cenas rápidas: 20 propuestas muy variadas

ideas de cenas ligeras

Además de las ocho recetas anteriores, existe un buen repertorio de cenas rápidas, fáciles y con un toque saludable que puedes tener listas en poco tiempo: pollo a la miel, risottos de quinoa, hamburguesas caseras de estilo bávaro, mini pizzas de verdura, fajitas vegetarianas, platos de pasta con verduras, pescados al horno o a la plancha, tortitas de hortalizas y muchas más.

La idea clave es combinar siempre algún tipo de proteína de calidad con verduras abundantes, añadiendo una ración moderada de hidratos (pasta, arroz, pan integral, quinoa, cuscús…) según tus necesidades. Así logras platos que sacian sin dejarte pesado y que se adaptan tanto a quienes comen de todo como a vegetarianos o veganos.

Ensaladas variadas para cenar ligero

No todas las ensaladas son ligeras por definición, pero bien planteadas pueden ser un plato único excelente para la noche. Entre las combinaciones más interesantes están las ensaladas con quinoa (por ejemplo quinoa con mango, aguacate y atún), las de arroz, las de pasta con atún o incluso las de cuscús, siempre que se controle la cantidad de aliño y extras calóricos.

También funcionan muy bien las ensaladas con aguacate -a pesar de ser graso, aporta grasas monoinsaturadas saludables-, o las basadas en pepino, muy refrescante y con pocas calorías. Puedes jugar con mezclas que incluyan legumbres, cereales, verduras crudas y algo de proteína animal o vegetal para que no se queden cortas.

En el terreno internacional destacan ensaladas como el Poke Bowl hawaiano (arroz blanco, pescado crudo, verduras y salsas), la coleslaw de col con manzana y zanahoria, la completísima ensalada Cobb (lechuga, tomate, pollo, huevo duro, bacon, aguacate y queso azul), la clásica César (lechuga con pollo, parmesano y picatostes con su salsa característica) o la Waldorf (manzana verde, apio, nueces y mayonesa con limón).

Las ensaladas españolas ligadas a la tradición también tienen su sitio en una cena ligera: la ensalada malagueña de patata, bacalao y naranja, el mojete o ensalada murciana a base de tomate, cebolla y atún, la xatonada catalana (escarola, bacalao, anchoas, atún, aceitunas y salsa romesco) o el trempó mallorquín de tomate, pimiento y cebolla, que con un buen aceite se convierte en un festival de sabor.

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Cenas con verduras: protagonistas del plato

Si quieres bajar la carga calórica nocturna, tiene mucho sentido que las verduras ocupen el centro del plato. Hay recetas muy sencillas que gustan a casi todo el mundo, como los San Jacobos de calabacín (láminas de calabacín rellenas de jamón y queso, empanadas y hechas a la plancha o al horno), perfectos tanto para niños como para adultos.

Los champiñones rellenos hechos en freidora de aire o al horno son otro ejemplo de bocado ligero y sabroso, ideal para picar a bocados sin pasarse con las calorías. También lo es un buen wok de verduras de estilo oriental, que se puede completar con huevo para añadir proteína sin estropear su carácter ligero.

Si te apetecen platos de cuchillo y tenedor, puedes recurrir a calabacines rellenos solo de verdura en lugar de carne, a las mini pizzas de berenjena con mozzarella y albahaca, a las acelgas rehogadas con patata -clasicazo de toda la vida- o a tortitas de calabacín, remolacha y espinacas que se comen casi como patatas fritas pero con un perfil nutricional mucho mejor.

Otra opción curiosa para “camuflar” la verdura es el falso filete de calabacín, pavo y queso al horno, muy útil si en casa hay alguien que mira los vegetales con recelo. Y por supuesto, las setas a la plancha con un poco de jamón son uno de esos platos de tapeo que funcionan genial como cena ligera acompañados de una ensalada.

Carnes y pollo para cenar sin pesadez

La carne también puede formar parte de una cena ligera si se escoge el corte adecuado y se cocina con poca grasa. Un ejemplo interesante son los keftas o koftas, una especie de albóndigas alargadas de ternera o cordero con especias, que a menudo se sirven en brocheta con salsa de yogur, pepino y menta, aportando frescor.

El lomo a la sal es otro plato agradecido: el horno hace todo el trabajo, la carne queda jugosa y con muy poco aporte extra de grasa, y se puede servir fría en lonchas finas para una cena sencilla con ensalada o verduras al vapor.

En cuanto al pollo, es la carne ligera por excelencia. Se presta a un montón de recetas nocturnas, desde el pollo con patatas en papillote -técnica que conserva jugos y nutrientes con apenas grasa añadida- hasta las brochetas de pollo sencillas o en versión teriyaki con verduras, ideales incluso cuando tienes invitados.

No hay que olvidar propuestas como el pollo a la miel (donde se equilibra dulzor y acidez con zumo de limón y pimienta), las pechugas con salsa de mostaza y estragón, el pollo al hinojo para un toque aromático distinto o las hamburguesas caseras de pollo que, si se hacen a la plancha y se acompañan de ensalada, pueden ser una opción bastante ligera.

Pescados y mariscos: aliados perfectos para la noche

El pescado es uno de los ingredientes estrella para la cena porque, en general, es fácil de digerir y bajo en grasa, sobre todo el pescado blanco. Entre las recetas más adecuadas para la noche destacan la merluza a la plancha, la merluza en papillote, el pastel de merluza (que se puede dejar hecho con antelación) o el atún al horno.

Si quieres algo más original, las hamburguesas de salmón o de bacalao son un modo muy eficaz de introducir pescado en la dieta de los niños, igual que las tortitas de atún o los nuggets de salmón y de merluza, que se pueden hacer al horno para reducir la fritura. El salpicón de marisco es otro clásico fresquito, perfecto para el verano.

Para aficionados al pescado crudo, un sashimi de salmón o un sushi casero bien preparado son opciones muy ligeras pero que exigen seguir las pautas de seguridad para evitar anisakis (congelando el pescado el tiempo recomendado).

Otros platos interesantes son la coca de caballa -una masa esponjosa cubierta de este pescado azul-, las lasañas de atún (en versión fría o caliente), o la lasaña de calabacín con carne picada, que sustituye la pasta por finas láminas de verdura, reduciendo considerablemente los hidratos de carbono.

Huevos, bocadillos saludables y platos “light” para el fin de semana

Los huevos son un comodín fantástico: se recomienda tomar entre 2 y 4 a la semana, y en la cena pueden resolver más de una papeleta. Algunas ideas: huevos rellenos con crema de aguacate y mejillones, revuelto de setas jugoso servido con unas tostadas integrales, muffins salados de verduras al horno, tortilla de berenjena o de calabacín, o rollitos de tortilla francesa rellenos de atún.

En el terreno de los bocadillos, si se cuida el pan (preferiblemente integral) y el relleno, se puede cenar de forma bastante decente: sándwiches vegetales con muchas hortalizas, sándwich club completo, bocadillos de atún en varias versiones, o incluso un pastel de atún con pan de molde que en realidad es una especie de “bocata en formato tarta fría”.

Para los días de antojo, se pueden preparar versiones más ligeras de platos que solemos considerar pesados: hamburguesas caseras de pescado, canelones fríos de verano, quiche de calabacín con menos nata y más verdura, quesadillas de atún, espaguetis de calabacín con salsa de atún o a la carbonara, o una lasaña de calabacín y carne que quita el deseo de pasta pero con menos carga de harina.

Como remate fresco, un carpaccio de sandía es una idea curiosa y muy ligera, ideal cuando buscas algo diferente y prácticamente sin calorías para rematar la noche.

Cenas especiales, fitness y para niños

Cuando quieres montar una cena ligera pero vistosa para una ocasión especial, hay muchas recetas que lucen más de lo que cuestan: cóctel de gambas, pad thai de langostinos, rollitos de primavera al horno, sushi casero o lasaña de atún. Todas permiten jugar con las raciones para no pasarse y seguir manteniendo un perfil más o menos ligero.

Si sigues una dieta baja en hidratos o tipo keto, los espaguetis de calabacín a la carbonara, la masa de pizza de coliflor, la merluza en papillote o la tortilla de bacalao son propuestas muy adecuadas, ricas en proteína y grasas saludables, con pocos carbohidratos.

En casas con niños, conviene apostar por recetas que les resulten familiares pero mejoradas: hamburguesas de pollo o pescado caseras, croquetas de calabacín o de brócoli, nuggets de salmón, de merluza o de pollo hechos al horno, y mini pizzas de berenjena suelen ser un éxito rotundo y ayudan a introducir más verdura y pescado sin drama.

Con todo este abanico de ideas -desde ensaladas completas y saltados de verduras y pollo, hasta pizzas de coliflor, platos de pasta con un toque ligero, pescados sencillos, tortillas, bocadillos saludables y versiones “light” de tus cenas favoritas- resulta mucho más fácil evitar caer cada noche en la comida rápida. Tener un pequeño repertorio mental de estas recetas y algunos básicos en la despensa y el congelador (lentejas y alubias cocidas, verduras congeladas, tortillas de maíz, huevos, pescado y pulpo cocido, pan integral, quinoa o cuscús) te permite montar en pocos minutos cenas variadas, sabrosas y ligeras que encajan tanto en el menú diario como en días especiales o en planes de alimentación más estrictos como la dieta keto.


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