Recetas rápidas y saludables listas en menos de 20 minutos

  • Combinando verduras, proteínas saludables y cereales de cocción rápida se pueden preparar cenas completas en menos de 20 minutos.
  • Legumbres cocidas, conservas de pescado, verduras congeladas y huevos son aliados clave para resolver platos únicos sin complicaciones.
  • Salteados, ensaladas templadas, sopas exprés, tortillas y pasta con muchas verduras permiten variar el menú diario manteniendo un perfil saludable.
  • Un buen uso de especias, salsas ligeras y hierbas frescas aporta sabor y hace más atractivas estas recetas rápidas sin aumentar apenas el tiempo de cocina.

Recetas rápidas y saludables en menos de 20 minutos

Hay días en los que llegas a casa sin fuerzas, con la nevera medio vacía y cero ganas de liarte una hora en la cocina, pero aun así te apetece algo casero y que siente bien. La buena noticia es que se puede comer rico, variado y saludable en menos de 20 minutos si sabes utilizar bien algunos atajos, organizar tu batch cooking y sacas partido al fondo de despensa.

En este artículo encontrarás un buen arsenal de ideas ordenadas por tipo de plato: ensaladas completas, salteados, cremas, sopas, platos de pasta, bowls con legumbres, wraps, bocadillos, pescados rápidos al horno o a la plancha, cenas vegetarianas y propuestas para táper. Están pensadas para que cualquiera pueda prepararlas, sin técnicas raras, aprovechando cosas básicas como conservas, huevos, verduras congeladas, cereales de cocción rápida o legumbres de bote.

Claves para cocinar sano en menos de 20 minutos

La base de todas estas ideas es saber combinar bien tres bloques: hidratos de carbono de calidad (pasta, arroz, cuscús, avena, quinoa, patata), proteína saludable (pollo, pescado, marisco, tofu, huevos, legumbres) y mucha verdura. Si tienes esto claro, montar cenas rápidas y completas se vuelve casi automático.

Ayuda muchísimo tener a mano ciertos productos que recortan tiempos sin cargarse la calidad: legumbres cocidas de bote, pescado en conserva, marisco congelado, verduras congeladas, arroz o cereales de cocción rápida y bases ya cocidas como la remolacha. Son auténticos salvavidas cuando no hay tiempo para remojos ni cocciones largas.

Otro truco muy útil es tirar de procesados saludables que solo requieren un calentón: fideos de arroz que se hidratan en agua caliente, tortitas de trigo para wraps, pan de calidad para tostadas o bocatas, o paquetes de arroz listo para saltear con lo que tengas por casa.

También conviene jugar con los condimentos: con un par de especias, una buena vinagreta o una salsa sencilla es fácil transformar cualquier plato básico. Un toque de curry, kimchi, salsa de soja, tahini, miso, hierbas frescas, ralladura de limón, piparras o un buen pimentón marca completamente la diferencia sin robar tiempo.

Ensaladas completas y platos fríos que sacian

Olvídate de la típica lechuga triste: una buena ensalada de cena debe ser casi un plato único, con verduras, algo de cereal o patata y una proteína decente. Además, muchas se pueden dejar listas para llevar en táper al día siguiente.

Ensalada templada de cuscús, coliflor y pollo

El cuscús es perfecto para cuando vas con prisas porque se hidrata en pocos minutos con agua caliente. Una opción muy completa consiste en mezclar cuscús tibio con coliflor rallada en crudo, pollo a la plancha, tomates cherry, cebolla dulce, piparras y una buena vinagreta. Rallar la coliflor con un rallador grueso te da una textura crujiente muy agradable sin necesidad de cocinarla.

Mientras el cuscús se hincha con agua hirviendo (mismo volumen de agua que de cereal), haces las pechugas de pollo en la sartén un par de minutos por cada lado, las dejas templar y las troceas. Después solo queda mezclar cuscús suelto, coliflor, pollo, tomatitos, cebolla y piparras en rodajitas y aliñar con aceite de oliva virgen extra, una pizca del vinagre de las piparras, sal y pimienta. Si además añades perejil fresco, queda redondo.

Ensalada de patata nueva, judías verdes y sardinas

Si te apetece algo templado, puedes cocer dados de patata nueva con judía redonda congelada y, mientras tanto, preparar un aliño potente con cebolla en vinagre de manzana, aceite de oliva, alcaparras, sal y pimentón. La cebolla se “encurte” rápido en el tarro agitándolo bien, e incluso puedes darle unos segundos de microondas para acelerar el proceso.

Cuando patata y judías estén tiernas, se escurren bien y se mezclan con la vinagreta. Se remata con sardinas en aceite de calidad (puedes reutilizar parte del aceite del propio bote para el aliño) y un poco de perejil picado. Plato completo en un momento, perfecto tanto caliente como del tiempo.

Ensaladas de pasta y opciones con atún, legumbres y fruta

El atún en conserva, si es bueno, es un comodín brutal. En pocos minutos puedes tener una ensalada de pasta con atún y alcaparras, con ese punto salino tan agradable y un buen chorro de aceite de oliva, ideal para esas noches en las que necesitas algo contundente pero rápido.

Para variar, también son muy interesantes las ensaladas con fruta. Puedes montar combinaciones frescas con mango, aguacate, frutos secos y atún o salmón, o hacer un plato refrescante tipo ensalada de noodles con pepino y sandía, cacahuetes tostados y una salsa ligeramente picante. Aunque suene raro, sacia mucho gracias a los fideos y funciona muy bien como cena ligera.

Otra idea resultona y nutritiva es la ensalada de achicoria con nueces y parmesano, que aporta amargor, grasa saludable de los frutos secos y proteína del queso; o una caprese con mozzarella de búfala y tomates cherry, que se prepara casi sin pensar.

11 recetas rápidas y saludables listas en menos de 20 minutos

Remolacha con yogur, feta, huevo duro y frutos secos

Si compras remolacha ya cocida, esta receta es casi instantánea. Se corta en dados la remolacha y una cebolleta (con su tallo reservado para decorar), y se prepara un aliño con yogur griego, zumo y ralladura de limón, sal, un toque de mostaza y, si quieres, un hilo de aceite de oliva.

La mezcla de remolacha y cebolleta se cubre con el yogur, se añaden huevos cocidos partidos en cuartos, queso feta desmigado y frutos secos picados (nueces, avellanas o anacardos) y se termina con un poco más de salsa de yogur y pimienta. Es saciante, colorida y muy buena opción de táper frío.

Bocadillos y tostadas que dan la talla para cenar

Un buen bocata o una tostada generosa pueden ser una cena perfectamente válida si están bien planteados. Con un bote de pimientos asados en conserva, pan crujiente y una conserva de pescado (bonito, atún, bacalao…) puedes montar tostas rápidas con cebolla dulce y queso fundente, terminadas al grill hasta que el queso se derrita.

Si le sumas huevos cocidos o escalfados y alguna anchoa, tienes un señor bocadillo en un cuarto de hora. Rematar con salsa picante, hierbas secas o pimienta recién molida le da un toque de bar de tapas sin esfuerzo. Otra variante sencilla es el bocadillo vegetal con buena cantidad de hortalizas frescas y alguna proteína ligera como huevo, atún o pollo frío.

Salteados rápidos, wok y platos de cuchara exprés

Salteados y platos de cuchara rápidos

Los salteados al wok y las sopas rápidas son ideales cuando quieres algo de cuchara o de tenedor que se haga todo en una sola sartén u olla. Con un poco de organización tienes la cena lista casi antes de poner la mesa.

Wok de verduras, garbanzos y huevo con queso curado

Con espárragos verdes finos, garbanzos de bote y huevos se monta en un momento un plato único. Se trocean los espárragos, reservando las puntas para que no se pasen, y se saltean los tallos con cebolla laminada, aceite, sal y pimienta. A los pocos minutos se añaden las puntas y, después, garbanzos cocidos bien escurridos, tomillo, romero u otras hierbas.

Se sirve cada ración con un huevo a la plancha encima y se ralla queso curado por encima para que se funda ligeramente con el calor. Es una combinación muy completa en proteína y fibra, y está lista en el tiempo que tardan en cuajar los huevos.

Fideos de arroz con verduras y langostinos

Los fideos de arroz finos son un recurso fantástico para improvisar una cena rápida. Solo hay que hidratarlos en agua muy caliente según indique el paquete mientras se saltean en un wok las verduras que tengas: cebolla o puerro, zanahoria, col, pimiento, calabacín, champiñones, espinacas… cortadas en tiras finas.

Cuando empiecen a tomar color, se incorporan los fideos escurridos y se aliña con salsa de soja, un poco de miso diluido, vinagre, aceite de sésamo, hierbas frescas (menta, albahaca, cebollino) y unas gotas de lima o limón. Añadiendo langostinos o gambas peladas al final, que se cocinan en un suspiro, tienes un plato muy completo y con ese aire asiático que apetece entre semana.

Wok de fideos de calabacín con verduras

Si quieres una opción más ligera y casi sin hidratos, puedes cambiar la pasta por fideos de calabacín hechos con espiralizador. Se saltean rápidamente con zanahoria en tiras, cebolla, cebolleta y pimiento rojo en una mezcla de aceite de girasol y de sésamo o coco, y se aliñan con salsa de soja o tamari y semillas de sésamo.

La gracia está en no cocinar demasiado el calabacín, para que mantenga textura. En pocos minutos tienes un plato vegano muy sabroso que se puede completar con tofu salteado, huevo o frutos secos si te apetece algo más saciante.

Sopa de avena con “todo lo que quede en la nevera”

Las hojuelas de avena instantánea, las mismas del porridge, sirven también para hacer una sopa espesa y reconfortante. Se parte de un caldo (o agua enriquecida con miso, salsa de soja, tomate concentrado, un poco de mantequilla de cacahuete…) y se lleva a ebullición con la avena.

Mientras tanto se saltean, por tandas, las verduras que tengas por casa: zanahoria, calabaza, champiñones, col, cebolla, puerro, setas variadas…. Se van añadiendo al caldo para que terminen de cocerse en él, soltando sabor. Para rematar, se puede aprovechar cualquier resto de proteína que ronde por la nevera (daditos de queso, restos de asados, pollo que se haya quedado seco, una hamburguesa desmigada) y terminar con pimienta y un toque de limón.

Guiso rápido de lentejas rojas con tofu, curry y espinacas

Las lentejas rojas, al no tener piel, se cocinan mucho más deprisa que las normales, así que son perfectas para un guisito exprés. Se hierven con caldo o agua salada, y en paralelo se tuesta curry en pasta o en polvo en una sartén para potenciar su aroma. Ese curry se incorpora a la olla junto con unas cucharadas de tomate frito.

En una sartén se sofríe cebolla y pimiento verde en tiras y se añade al guiso. En unos 15 minutos las lentejas están tiernas; entonces se agregan dados de tofu, leche de coco y espinacas frescas o descongeladas. Tras unos minutos más de cocción suave se sirve con un extra de leche de coco, lima, cilantro fresco y frutos secos picados, convirtiéndose en un plato de cuchara muy aromático y completo.

Lentejas con tahini y verduras salteadas

Si no te apetece curry, puedes tirar de lentejas cocidas de bote tipo pardina o verdina y saltearlas con las verduras que tengas a mano para luego aderezarlas con una crema de tahini con limón, ajo y aceite. El resultado es un bol templado lleno de proteínas vegetales, muy práctico si en casa hay vegetarianos, veganos y carnívoros, porque cada uno puede añadir luego lo que le apetezca (un huevo, algo de carne, queso, etc.).

Cremas, sopas y platos de cuchara ligeros

11 recetas rápidas y saludables listas en menos de 20 minutos

Cuando refresca apetece algo caliente que no sea pesado. Las cremas de verduras y sopas sencillas se preparan rápido, se conservan bien y pueden congelarse en raciones para ir tirando varios días.

Sopa de tomate rápida

Con tomates maduros, cebolla, pimiento y ajo se hace en media hora una sopa suave. Se sofríe la cebolla, el pimiento y el ajo hasta que doren ligeramente, se añaden los tomates pelados y picados, laurel, sal y pimienta, y se cubre con agua. Tras un rato de hervor se tritura hasta obtener un caldo rojo, fino y aromático que se puede tomar tal cual o acompañar con un poco de queso fresco o pan tostado.

Crema de remolacha y manzana

Para una cena de cuchara diferente, se rehoga cebolleta en aceite y se añaden zanahoria y manzana picadas con un poco de pimienta. Se cubre con caldo de verduras o agua, y cuando la zanahoria esté casi tierna se incorpora la remolacha cocida en dados. Se tritura todo bien y, si se quiere, se suaviza con nata líquida, leche evaporada, queso crema o yogur.

Crema de calabaza fácil

La calabaza cortada en trozos pequeños se cuece en caldo con un poco de sal y se aromatiza, por ejemplo, con eneldo. Cuando está muy tierna se tritura hasta lograr una crema sedosa. Añadiendo por encima semillas de calabaza tostadas se consigue más textura y un plus nutricional: ayudan al sistema cardiovascular, al descanso (por su relación con la melatonina), aportan fibra, tienen efecto antiinflamatorio y ayudan a regular el azúcar.

Sopa de miso casera

La sopa de miso parece muy exótica, pero es sencilla si tienes miso, algas y tofu. Se hace un caldo dashi rápido hidratando alga kombu y dejando infusionar katsuobushi (copos de bonito seco). Ese caldo se mezcla con pasta de miso disuelta aparte, y se calienta suavemente con alga wakame y tofu en taquitos, sin que llegue a hervir fuerte, para no cargarse el miso. Se sirve con cebolla en juliana.

Recetas con huevo, tortillas y platos al horno rápidos

El huevo es un comodín absoluto para las cenas: barato, versátil y nutritivo. La idea es huir un poco del huevo frito clásico y aprovecharlo en tortillas, sartenes completas, wraps o hamburguesas vegetales (ver qué cocinar cuando solo tienes huevos).

Tortilla de verduras y fritatas rápidas

Con cebolla, pimiento y espinacas se hace en nada una tortilla jugosa. Basta con sofreír las verduras, mezclarlas con huevos batidos y cuajar la mezcla en la sartén. Variando los ingredientes (añadiendo calabacín, champiñones, pimientos asados de bote, aceitunas, hummus) se obtienen tortillas diferentes casi cada día, también en formato fritata al horno.

Tortilla de calabacín con pimientos y aceitunas

Una idea muy completa es rallar calabacín y mezclarlo con huevo, pimientos rojos asados de frasco y aceitunas. Se cuaja en la sartén y se sirve con hummus generoso, pan crujiente o patatas nuevas cocidas para convertirlo en una cena vegetariana potente.

Sartén de patatas, huevos y aguacate

Si te apetece algo más contundente, se pueden cocer dados de patata unos minutos, escurrirlos y dorarlos en una sartén con pimiento rojo, chile o guindilla suave y cebolleta. Se hacen huecos en la mezcla y se cascan huevos dentro, tapando hasta que cuajen las claras. Fuera del fuego, se añaden dados de aguacate, cilantro y zumo de lima. Es casi un brunch, pero perfecto para cenar compartiendo la sartén.

Hamburguesa de calabacín y queso

Para sustituir la carne de vez en cuando, se puede picar calabacín y cebolla, escurrir bien el exceso de agua y mezclarlos con pan rallado, huevo, hierbas y queso rallado. Se forman hamburguesas, se pasan ligeramente por harina y se doran en una plancha con poco aceite. Servidas en pan con los acompañamientos que te apetezcan, son una alternativa ligera y sabrosa.

Pechugas de pollo rellenas de espinacas y platos de horno exprés

El horno también puede ser rápido. Las pechugas abiertas se rellenan con espinacas cocidas mezcladas con queso crema, sal y pimienta, se enrollan, se sujetan con palillos y se hornean con un chorrito de aceite a temperatura alta durante unos 15 minutos. Quedan jugosas y con el relleno cremoso. Si buscas más ideas con pollo, consulta cenas rápidas con pollo.

Otra idea clásica es el salmón al horno con cama de verduras. Se cortan patata, pimiento y cebolleta, se reparten en la bandeja con tomate, aceite, sal, agua y vino blanco, y se hornean hasta que la patata empiece a dorarse. Encima se coloca el lomo de salmón salpimentado, se añade algo más de pimienta y se termina la cocción. Con un minuto de gratinado final queda vistoso y muy jugoso. Para saber más sobre sus beneficios, mira salmón propiedades nutricionales.

Platos de pasta, cereales y pizzas rápidas

Pasta, arroz, cuscús o incluso avena pueden formar parte de la cena si se equilibran bien las raciones y se acompañan de suficiente verdura y proteína. La clave está en que no todo el plato sea solo hidrato y en controlar las cantidades (aprende a cocinar la pasta en su punto).

Pasta cremosa con guisantes, menta y requesón

Una fórmula muy socorrida consiste en cocer pasta pequeña directamente en caldo o agua con algo de miso, para que se impregne de sabor. A mitad de cocción se añaden guisantes congelados y, al final, se incorpora requesón o ricotta, removiendo hasta obtener una salsa cremosa. Se termina con menta fresca, ralladura y zumo de limón, pimienta y un chorrito de aceite de oliva.

Arroz frito con kimchi y huevo

Si tienes arroz cocido del día anterior, en 20 minutos puedes montar un cuenco brutal salteándolo con kimchi, brócoli, lima y un huevo frito con la yema fluida. El toque de salsa picante, si te gusta el picante, lo eleva aún más. El kimchi, al ser una verdura fermentada, da muchísimo sabor sin añadir trabajo.

Espagueti con salsa de tomate ahumado y marisco

Para una pasta marinera que se hace en un rato, se prepara una salsa de tomate “subida de tono” con chile, semillas de hinojo y pimentón ahumado. Se deja que el tomate se cocine bien, se ajusta con una pizca de azúcar para equilibrar la acidez y se incorporan mezclas de marisco congelado, que se cocinan rápido. Se sirve sobre espaguetis al dente y tienes un plato digno de restaurante en poco tiempo.

Pizzadilla y pasta crujiente en freidora de aire

Si te apetece algo tipo pizza sin encender el horno de verdad, puedes hacer una “pizzadilla”: se coloca una tortilla de trigo en una sartén con un poco de aceite, se unta salsa de tomate, mozzarella, parmesano, albahaca, pimienta y los ingredientes que quieras, y se pasa un momento por el horno bien caliente hasta que el queso se derrita y la tortilla quede crujiente.

Otra opción curiosa es la pasta crujiente hecha en freidora de aire: se cuece la pasta como siempre, se escurre, se mezcla con pesto y aceite de oliva y se cocina en la cesta a temperatura alta unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Queda crujiente y sirve como snack o base para una cena ligera acompañada de una buena ensalada.

Pescados y mariscos listos en un momento

El pescado y el marisco se cocinan muy deprisa, así que son grandes aliados cuando vas con el tiempo justo. Además, el producto congelado de calidad puede ir directo a la sartén o al horno muchas veces.

Choco o sepia a la plancha

La sepia (o choco, según la zona) es perfecta para cenar ligero. Marcada a fuego fuerte con un poco de aceite y sal, queda tierna y sabrosa. Es un producto que puedes encontrar fresco, limpio o congelado a bordo, y que resiste bien la congelación durante meses, manteniendo sus propiedades. Combinado con arroz, una vinagreta de verduras o una ensalada, se convierte en una cena de lo más apañada.

Pulpo a la gallega exprés

Usando pulpo ya cocido, solo tienes que cortarlo en rodajas, colocarlo sobre patata cocida (si quieres) y aliñarlo con aceite de oliva, pimentón y sal. Las especias son aquí las protagonistas: tener siempre pimentón, orégano, pimienta y perejil seco en el armario te saca de mil apuros, porque permiten prescindir de tanta sal y dan muchísimo sabor.

Sardinas con garbanzos, tomate y perejil

La sardina, fresca o en conserva, es un pescado azul muy económico y completísimo. En pocos minutos puedes saltear garbanzos de bote con tomate, ajo, aceite y perejil, y servirlos con sardinas por encima. Aumentando la cantidad de garbanzos y pescado puedes alimentar a varias personas casi sin esfuerzo.

Ideas con verduras, batata y freidora de aire

Cuando quieres cenas aún más ligeras, las verduras toman el protagonismo. Bien cocinadas y acompañadas de un pequeño extra de proteína, resultan saciantes y nada aburridas.

Crujientes de zanahoria en freidora de aire

Las zanahorias cortadas en bastones tipo patatas fritas, rebozadas en una mezcla de especias, ajo en polvo, sal y un poquito de aceite de oliva, quedan maravillosas en la freidora de aire en unos 10-15 minutos. Funcionan como guarnición o como picoteo sano frente al sofá. Si buscas opciones para evitar el aceite, revisa trucos para cocinar sin aceite.

Batata con verduras al microondas

La batata combina muy bien con brócoli, guisantes u otras verduras. Se trocea todo, se coloca en un recipiente apto para microondas con un hilo de aceite de oliva y se cocina hasta que esté tierno. Para servir, basta añadir un toque de mayonesa o yogur aliñado para darle jugosidad. Es un plato muy rápido y reconfortante.

Acelgas o espinacas salteadas

Acelgas y espinacas comparten muchas vitaminas, aunque las espinacas suelen llevarse algo más de protagonismo. Las acelgas, por su parte, aportan más hierro y menos grasa, con un sabor más intenso. Lo ideal es no cocerlas en exceso para que no pierdan propiedades, y luego saltearlas con ajo, aceite y un poco de sal. Se pueden servir tal cual o con garbanzos, huevo poché, patata cocida, etc.

Tostadas originales y crudités marinadas

Para una cena minimalista pero resultona, puedes preparar tostadas con pan integral o de semillas, untarlas con queso fresco, hummus o aguacate machacado y coronarlas con verduras marinadas, frutos secos o semillas de chía y sésamo. Acompañadas de crudités de zanahoria, pepino o pimiento aliñadas, forman un picoteo sano que se monta en un momento.

Como ves, con un poco de previsión y unas cuantas ideas claras es posible cenar variado, saludable y en muy poco tiempo, sin caer siempre en embutidos, precocinados o cualquier cosa que pilles al abrir la nevera. Tener legumbres cocidas, conservas de pescado, verduras congeladas, buenos aceites, especias y algún cereal de cocción rápida convierte los 20 minutos entre que entras por la puerta y te sientas a la mesa en tiempo más que suficiente para disfrutar de platos que apetecen de verdad.

12 recetas rápidas de hacer para cenar
Artículo relacionado:
12 recetas rápidas para cenar: ideas sanas sin complicaciones

El contenido del artículo se adhiere a nuestros principios de ética editorial. Para notificar un error pincha aquí.