Pepino fresco, ligero y versátil: recetas e ideas para el verano

  • El pepino es una fruta muy hidratante, baja en calorías y rica en vitaminas y minerales.
  • Funciona en infinidad de recetas: cremas frías, salsas, ensaladas, rolls, rellenos y currys.
  • También es ideal en bebidas, cócteles, polos y mermeladas, más allá de la ensalada clásica.
  • Con unos trucos sencillos de corte, salado y conservación se aprovecha al máximo su versatilidad.

Recetas con pepino fresco

El pepino es esa fruta (sí, fruta, aunque casi todo el mundo la llame hortaliza) que asociamos al verano, al picoteo ligero y a las ensaladas de toda la vida. Sin embargo, basta rascar un poco para descubrir que da muchísimo más juego del que solemos imaginar: entra en cremas frías, salsas, bocados tipo canapé, platos asiáticos, currys, bebidas, polos e incluso mermeladas.

En este artículo vas a encontrar un repaso muy completo sobre el pepino y nada menos que un buen puñado de ideas y recetas frescas, ligeras y versátiles para aprovecharlo más allá de la típica ensalada con tomate y lechuga. Desde tzatziki y gazpachos diferentes hasta sushi veraniego de pepino, tacos, polos, currys o sándwiches crujientes, tendrás propuestas para comerlo en casa, en la playa o en la piscina sin aburrirte.

Pepino: propiedades, tipos y por qué es perfecto para el verano

El pepino forma parte de la familia de las cucurbitáceas, la misma de melones, calabacines y calabazas. Técnicamente es una fruta porque lleva semillas en su interior y nace de la flor de la planta, pero en cocina lo tratamos como hortaliza. Su composición es mayoritariamente agua, lo que lo convierte en un ingrediente superhidratante y muy bajo en calorías.

Entre sus nutrientes destacan la vitamina C, la vitamina B9 (ácido fólico), la vitamina K, minerales como potasio, calcio, hierro y magnesio, además de antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño oxidativo. Se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, beneficios digestivos y efectos positivos sobre el cuidado de la piel.

En la gastronomía mediterránea aparece continuamente en ensaladas, gazpachos, cremas y salsas frías. Pero también es protagonista en muchas cocinas del mundo: en el sunomono japonés, la sopa fría búlgara tarator, el ajad tailandés, el tzatziki griego o el clásico sándwich inglés de pepino.

Además, según cómo lo combinemos, puede funcionar igual de bien en platos salados, cremas, bebidas, cócteles, dulces veraniegos e incluso mermeladas. Solo hay que atreverse a sacarlo de la típica ensalada y jugar un poco con texturas, contrastes de sabor y temperaturas.

Cremas frías, gazpachos y sopas ligeras con pepino

Cremas y sopas frías con pepino

El pepino, por su contenido en agua y su sabor suave, es ideal para preparar cremas frías y sopas veraniegas. Eso sí, suele agradecer que lo mezcles con otros ingredientes que aporten cuerpo y cremosidad, como aguacate, yogur, kefir, frutos secos o pan.

Crema fría de pepino con aguacate (y otras combinaciones)

Una idea básica es triturar pepino con aguacate, aceite de oliva, sal y un toque cítrico. El aguacate le da textura cremosa y una sensación de saciedad muy agradable, perfecta para tomar como entrante al mediodía o cena ligera. Variando hierbas (menta, albahaca, cilantro) puedes ir cambiando el perfil de sabor.

También se pueden preparar cremas frías a base de pepino, yogur y menta, muy al estilo de los platos búlgaros o griegos. El tarator, por ejemplo, mezcla pepino con yogur, eneldo o perejil, nueces, ajo, pimienta y un buen chorro de aceite de oliva, dando como resultado una sopa fría saciante y muy aromática.

Gazpachos diferentes donde el pepino es protagonista

En el gazpacho andaluz clásico el pepino ya aparece como ingrediente fijo, tanto dentro de la crema como en los tropezones que se sirven por encima. Pero hay variaciones donde pasa a ser la estrella y el tomate queda en segundo plano o desaparece.

Un ejemplo es el gazpacho de pepino con manzana y queso feta. Se tritura pepino con kefir o yogur natural, aceite de oliva virgen extra, un poco de vinagre, ajo y manzana, se ajusta de sal y se sirve muy frío con dados de feta, pimienta recién molida y un hilo de AOVE por encima. El punto dulce de la manzana y el salado del queso hacen que quede redondo.

Otra versión interesante es el salmorejo de pepino, donde se sustituye el tomate por pepino y se refuerza el cuerpo con pan, almendras crudas, ajo, vinagre y aceite de oliva. Queda más suave y dulce que el salmorejo tradicional, con un matiz que recuerda al melón por los compuestos aromáticos que comparten.

También se pueden mezclar frutas y pepino en cremas bebibles, como un gazpacho ligero con manzana o sopas verde intenso con calabacín y pepino, que se sirven bien frías como entrantes veraniegos.

Otras sopas frías rápidas con pepino

Partiendo de la base de mezclar pepino con leche o bebida vegetal, cebolleta asada, manzana, aceite de oliva, sal y pimienta se obtiene una sopa ligera con toque dulce y textura espumosa. Añadiendo piñones tostados y perejil picado como decoración el resultado es más completo.

Más allá del gazpacho tradicional, también se preparan gazpachos de pepino y tomates verdes, que se licuan con cebolla, ajo, pimiento verde, aceite, vinagre y hierbas como perejil y cilantro. Es una crema perfecta para llevar en termo a la playa o al campo y se puede espesar con miga de pan si se busca una textura más densa.

Salsas, dips y cremas untable con pepino

Uno de los usos más agradecidos del pepino es transformarlo en salsas frescas, dips y cremas untables que sirven tanto para dipear como para acompañar platos principales, bocadillos o hamburguesas.

Pepino fresco, ligero y versátil: recetas e ideas para el verano

Tzatziki y salsas tipo yogur con pepino

El tzatziki es probablemente la salsa de pepino más famosa. La versión griega típica mezcla pepino rallado bien escurrido, yogur griego denso, ajo, limón, eneldo o menta, aceite de oliva, sal y pimienta. Se deja reposar en la nevera para que se asienten los sabores y se sirve muy frío con pan de pita, verduras crudas o carnes a la parrilla.

Hay variaciones que añaden cayena o pimienta para darle un punto picante, o que combinan menta y eneldo de forma más generosa. Rallando el pepino, mezclándolo con yogur, ajo rallado, ralladura de limón, zumo de limón, hierbas frescas y un chorrito de aceite se consigue una salsa perfecta para tostas, crudités o para acompañar brochetas.

En la cocina búlgara, una crema similar llamada tarator combina yogur, pepino, eneldo, nueces y aceite, dando lugar a un plato que puede funcionar como sopa fría ligera o salsa espesa según la cantidad de líquido que se añada.

Dips originales: hummus y crema vegana de queso con pepino

El pepino también se integra muy bien en patés vegetales. Por ejemplo, se puede preparar un hummus de garbanzo y pepino triturando garbanzos cocidos con medio pepino bien escurrido, tahini, ajo, comino, pimentón dulce, aceite de oliva, zumo de limón, un poco de bebida vegetal o nata vegetal y sal. Resulta un dip suave, refrescante y muy versátil para untar o para aliñar ensaladas si se aligera con más líquido.

Otra opción es convertirlo en una crema de “queso” vegano con pepino. Para ello se escurre bien yogur de soja sin azúcar (hasta conseguir textura tipo queso crema), se mezcla con vinagre de manzana, miso blanco, nata vegetal, ajo, aceite de oliva y, por último, pepino bien escurrido. Se bate hasta lograr una crema que va de lujo en wraps, kebabs vegetales, bocadillos, hamburguesas veganas o como base de salsas.

Salsas para platos principales y hamburguesas

El pepino también puede protagonizar salsas frescas para pescados o hamburguesas. Un ejemplo es acompañar hamburguesas de salmón con una salsa de yogur y pepino, o mezclar pepino en dados con limón, eneldo, aceite y un toque de ajo como relish crujiente para dar contraste entre frío y caliente.

Ensaladas, carpaccios y bocados fríos con pepino

Si hay un terreno donde el pepino se mueve como pez en el agua es el de las ensaladas, carpaccios y pequeñas tapas frías. Su textura crujiente y su sabor neutro permiten jugar con contrastes ácidos, dulces, salados y picantes sin complicarse demasiado.

Ensaladas mediterráneas y griegas con pepino

En la cocina griega, el pepino es indispensable. La ensalada griega clásica combina pepino, tomate, pimiento, cebolla, aceitunas negras, queso feta, orégano y un buen aliño de aceite y vinagre. Cada bocado mezcla crujiente, jugoso y salino.

Otra ensalada muy popular es la ensalada búlgara Shopska, hecha con tomate, pepino, pimiento verde, cebolleta, queso tipo sirene o feta y perejil, todo bien aliñado. Es perfecta para las cenas de verano cuando apetece algo fresco pero con sabor.

Para algo aún más ligero, basta con una simple ensalada de pepino y tomate: rodajas de pepino y tomate, cebolla fina, limón, sal, pimienta, aceite de oliva y, si quieres, unas hojas de albahaca o menta. Es de esas recetas de fondo de armario que resuelven cualquier comida.

Ensaladas con frutas y toques inesperados

El pepino también marida de maravilla con frutas. Una propuesta vistosa es la ensalada de fresa y pepino con crema de limón, donde se mezcla pepino (mejor tipo persa, más pequeño), fresas, cardamomo, sal y azúcar. Se deja reposar unos minutos y se sirve con crema fresca mezclada con zumo de limón y azúcar, terminando con pistachos troceados y una pizca de cayena.

Otra idea es montar una ensalada templada de quinoa, pepino y salmón marinado a la naranja, añadiendo cogollo, edamames, tomates cherry, aguacate, cilantro y un toque de lima. Queda un plato único completo, lleno de texturas y muy apto para comer frío o a temperatura ambiente.

Carpaccios y laminados de pepino

En carpaccio, cortado muy fino en rodajas o láminas con mandolina, el pepino es un entrante rápido y lucido. Se puede aliñar con aceite de oliva, limón, sal, pimienta, menta fresca y un toque de queso curado rallado o en lascas.

Una versión muy fresca es el carpaccio de pepino y menta, que se sirve como guarnición o como primer plato suave cuando el calor aprieta. También se pueden hacer laminados largos para montar rollitos rellenos con diferentes cremas.

Rollitos, canelones y sushi de pepino

Cuando se lamina el pepino a lo largo con un pelador o mandolina, se abre un mundo nuevo de recetas divertidas. Por ejemplo, los canelones de pepino rellenos de queso crema y nuez: se mezcla queso crema vegano con piña natural y nuez picada, se deja enfriar, se extienden las láminas de pepino sobre film, se rellena y se enrolla formando un cilindro que se enfría de nuevo antes de cortar o servir entero.

También podemos preparar rollitos de pepino con hummus colocando una cucharada de hummus en cada tira de pepino, añadiendo zanahoria rallada o pimiento rojo y enrollando con ayuda de un palillo. Son perfectos como aperitivo ligero.

En clave asiática, hay rolls de pepino con aguacate y langostinos, untando las láminas con una crema de aguacate, limón y cilantro, colocando hojas verdes (rúcula, canónigos), enrollando y coronando con un langostino a la plancha y semillas de sésamo.

Y para los amantes del sushi, se pueden hacer uramakis y onigiris con pepino como relleno junto a atún, salmón y sésamo, o incluso nigiris en los que el pepino acompaña al arroz y al pollo o aguacate, demostrando su versatilidad en platos japoneses caseros.

Pepino fresco, ligero y versátil: recetas e ideas para el verano

Vasitos, tacos y tostadas con pepino

Otra forma divertida de servirlo es en formato bocado. Los vasitos de pepino rellenos “a la griega” se preparan cortando pepinos en tramos altos, vaciándolos y rellenando con una mezcla de tomate cherry, aceitunas negras, feta desmenuzado, eneldo, limón, ajo y aceite de oliva.

Los tacos de pepino, atún, tomate y maíz son una buena opción rápida: se prepara un relleno de atún con cebolla morada, maíz, mayonesa o yogur, sal y pimienta, se pone dentro de tortillas para tacos y se termina con lechuga, rodajas de tomate y rodajas de pepino fresco.

En versión tostada, el pepino funciona genial con queso crema o queso fresco. Se unta el pan tostado con la crema, se colocan lonchas finas de pepino, se añade un toque de zumo de limón, semillas (chía, sésamo) y un punto de pimienta o pimentón si apetece algo más picante.

Más sofisticado, pero igual de sencillo, es combinar habitas o guisantes, pepino y burrata sobre tostadas: se machacan parte de las habas con limón y aceite, se mezclan con el resto, se marinan las rodajas de pepino en vinagre de arroz y se monta todo sobre pan tostado con burrata, albahaca y semillas de sésamo.

Pepino relleno, sushi veraniego y canapés fáciles

Cuando se vacía el pepino y se usa como “barquita” o cilindro, se convierte en un recipiente comestible perfecto para mil rellenos. Ideal para aperitivos que entran por los ojos y se comen de uno o dos bocados.

Pepino relleno de queso, jamón y otras combinaciones

Una alternativa muy resultona es rellenar medios pepinos vaciados con queso crema de cabra y jamón ibérico, rematando con orégano, sal, pimienta y ajo negro. Para quienes prefieren pescado, se puede rellenar con aguacate, tomate, caballa en aceite de oliva, eneldo fresco y un chorrito de buen AOVE.

En la misma línea, los pepinos rellenos con vinagreta de verduras se hacen cortando tronquitos de pepino, vaciándolos y rellenando con una mezcla de pulpa de pepino, cebolleta, tomate, pimiento verde, aceite, vinagre y sal, coronando con tiras de salmón ahumado y huevas, y un toque de cebollino.

Sushi veraniego de pepino

El llamado sushi veraniego de pepino es otra idea ideal para preparar en familia: se pelan y vacían los pepinos, se mezcla arroz cocido con aguacate, queso crema y atún al natural, se rellena el interior del pepino y se corta en rodajas o se sirve a troncos. Tiene el espíritu del sushi pero con el pepino como envoltorio en lugar del alga nori.

Tostadas y sándwiches de pepino al estilo más fresco

El pepino es un clásico en el sándwich inglés de pepino, normalmente con mantequilla o mayonesa. Sin embargo, se puede actualizar con queso crema aromatizado con hierbas, sal y pimienta, rodajas finas de pepino y pan de molde sin corteza cortado en triángulos.

Un paso más allá está el sándwich de pepino y queso crema para aperitivo: pan untado con una mezcla de queso crema, hierbas frescas y pimienta, cubierto con rodajas de pepino y otra rebanada encima, que luego se puede cortar en pequeños bocados para servir en bandeja.

Platos calientes y recetas creativas con pepino

Aunque lo habitual es tomarlo en frío, en otras cocinas del mundo el pepino se utiliza también en platos calientes, frituras y currys. El resultado sorprende para bien, sobre todo si te apetece salir un poco de la rutina.

Pepino empanado y frito

Al igual que el calabacín o los tomates verdes, el pepino se puede cortar en rodajas gruesas, empanar y freír. Se pasa por maicena, luego por una mezcla líquida de harina de garbanzos, vinagre y sal, y finalmente por un empanado de pan rallado, salvado de avena, polenta y semillas (lino, sésamo), antes de freír en aceite caliente hasta que quede dorado y crujiente.

El interior se mantiene jugoso y el exterior crujiente, ideal para servir como snack caliente con salsas a base de yogur, tomate, mayonesa o dips picantes.

Curry de pepino al estilo hindú

En la cocina india es bastante frecuente usar pepino en currys y guisos especiados. Una receta sencilla consiste en saltear semillas de mostaza negra y comino en aceite, añadir hojas de curry, cebolla, jengibre rallado, cúrcuma y sal, incorporar dados de pepino y dejar que se cocinen tapados unos minutos.

Después se agrega harina de garbanzos para dar cuerpo y agua para formar una salsa cremosa. Se sirve caliente acompañando arroz blanco o basmati, con un resultado muy aromático y diferente de la imagen clásica del pepino crudo.

Tortilla de patatas rellena con pepino y salmón

Incluso una tortilla de patatas rellena se puede versionar con pepino: se hace una tortilla gruesa, se abre por la mitad y se rellena con salmón ahumado y tiras finas de pepino, cerrándola de nuevo. Es perfecta para llevar a la playa o a la piscina porque se come fácil, sacia y resulta menos pesada gracias al toque fresco del pepino.

Bebidas, cócteles, polos y dulces con pepino

Más allá de comerlo, el pepino también se bebe y se congela. Es un ingrediente magnífico para preparar aguas aromatizadas, zumos verdes, cócteles y helados que refrescan de verdad cuando el calor aprieta.

Aguas, zumos y bebidas refrescantes

Un clásico sencillo es el agua de pepino: una jarra con rodajas de pepino, agua fría, hielo y, si quieres, limón o menta. Tenerla siempre a mano ayuda a beber más sin recurrir a refrescos azucarados.

También se pueden preparar zumos combinando pepino, melón y menta, añadiendo agua de coco, zumo de lima o limón, una pizca de sal y hielo. Todo a la licuadora y directo a la nevera hasta la hora de servir.

En el terreno de los cócteles, el pepino marida muy bien con la ginebra y el vermut blanco. Se puede elaborar un trago mezclando ginebra, Martini blanco, pepino machacado con zumo de lima y perifollo, dejando macerar, colando y sirviendo en copa de Martini con hielo y tiras finas de pepino como decoración.

Polos helados de pepino y menta

Para postre o merienda, unos polos de pepino y menta son una auténtica delicia veraniega. Se cocina brevemente en un cazo pepino troceado con zumo de lima, sirope de agave, hojas de menta y agua; se deja hervir suave unos minutos, se enfría, se cuela y se rellenan los moldes para polos con rodajas finas de pepino y el almíbar resultante antes de congelar.

El resultado es un helado ligero, muy hidratante y con un toque herbáceo que apetece a cualquier hora, especialmente si no eres fan de los postres pesados.

Mermelada y otras ideas dulces

El pepino incluso se convierte en mermelada aromatizada con vainilla, ideal para servir con quesos, tostadas o como relleno de tartaletas. Se cocina pepino con azúcar, limón y vainilla hasta lograr la textura deseada, con o sin ayuda de un robot de cocina.

También se integra bien en postres frescos con frutas como la fresa, en combinación con cremas ligeras de limón o yogur, aportando una nota crujiente y jugosa que equilibra los sabores dulces y ácidos.

Pepino en la cocina diaria: trucos, conservación y uso práctico

Para aprovechar al máximo el pepino es importante conocer algunos trucos básicos. Lo primero es elegir piezas firmes, de piel lisa y color verde intenso, sin zonas blandas ni golpes. Conservado en la nevera, dentro del cajón de las verduras, aguanta bien varios días.

Si quieres que no repita tanto, conviene retirar parte de la piel y las semillas, y en muchas recetas se recomienda salar ligeramente el pepino y dejarlo “sudar” unos minutos para que suelte agua, escurrirlo y luego incorporarlo a la preparación. Así se evita que agüe salsas, ensaladas o cremas.

En cuanto a cortes, admite desde rodajas gruesas para empanar, bastones para dipear, dados para ensaladas, láminas largas para rollitos o carpaccios casi transparentes para entrantes finos. Adaptar el corte al uso cambia por completo la sensación en boca.

Si te organizas mínimamente, puedes tener siempre en la nevera alguna crema fría, salsa de pepino tipo tzatziki, agua aromatizada y pepino laminado para improvisar ensaladas, bocadillos, tostas o acompañamientos sin esfuerzo. Además, si quieres optimizar el tiempo, el batch cooking semanal facilita tener estas preparaciones listas.

Visto todo el juego que da en cremas frías, gazpachos, ensaladas, rollitos, rellenos, currys, bebidas y hasta polos, queda claro que el pepino es mucho más que un simple extra de ensalada; con un poco de imaginación se transforma en protagonista absoluto de platos frescos, ligeros y versátiles que te acompañan desde el aperitivo hasta el postre en los días de calor.

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