Las mejores recetas de pimientos rellenos: ideas para triunfar

  • Los pimientos rellenos son una receta versátil que admite rellenos de carne, pescado, marisco, arroz, verduras y versiones frías o calientes.
  • El éxito del plato depende de un buen pimiento (piquillo o rojo de horno), un sofrito sabroso y un relleno jugoso con textura consistente.
  • Son ideales para aprovechar sobras, hacer batch cooking y adaptar a dietas especiales (sin gluten, más ligeras o sin lácteos).
  • El horneado corto y las salsas de piquillos, tomate o bechamel potencian el sabor y convierten el plato en un bocado de fiesta.

Las mejores recetas de pimientos rellenos Si hay un bocado que nunca falla en una mesa española son los pimientos rellenos, tiernos, jugosos y llenos de sabor. Da igual si los sirves como picoteo, entrante o plato principal: siempre vuelan del plato y dejan ganas de repetir. Además, son una excusa fantástica para aprovechar sobras de guisos, arroces o verduras sin que nadie lo note.

En este recopilatorio vas a encontrar las mejores ideas para preparar pimientos rellenos: desde los clásicos del piquillo con bacalao o carne, hasta opciones más frescas con aguacate, arroz o atún. Verás trucos para elegir el tipo de pimiento, cómo conseguir rellenos melosos y salsas que quitan el sentido, todo explicado en lenguaje sencillo y muy de andar por casa.

Tipos de pimientos y trucos básicos para rellenarlos

En España el rey de los rellenos es el pimiento del piquillo, pequeño, rojo y con un sabor muy característico. Suele venir ya asado y pelado en tarro o lata, lo que nos ahorra mucho trabajo y permite improvisar recetas en un momento, desde canapés rápidos a platos de cuchara más contundentes.

También se usan mucho los pimientos rojos carnosos de horno, dulces y de carne gruesa, ideales para rellenar y hornear sin miedo a que se derrumben. Los encontrarás en distintos colores —rojos, verdes y amarillos— y lo importante es que sean de tamaño parecido, firmes al tacto, con la piel lisa y un color brillante sin golpes ni manchas.

La gran ventaja de este plato es la versatilidad del relleno, que admite casi cualquier combinación. Desde carnes guisadas o picadas, bacalao, gambas, arroz o verduras salteadas, hasta mezclas frías a base de atún, huevo y mayonesa. Incluso se pueden rellenar con ensaladilla rusa o brandada de bacalao para servirlos en verano sin pasar calor en la cocina.

Para que queden de lujo, conviene cuidar la textura del relleno y usar una base de sofrito de cebolla y ajo. Un toque de bechamel, nata, queso crema, yogur o incluso pan rallado ayuda a que el interior quede jugoso pero con cuerpo, sin que se desparrame al cortar el pimiento en el plato.

Otro truco clave está en el momento del horneado: un golpe de horno a 180‑200 ºC o un salteado rápido en sartén basta para que se calienten, se fundan los sabores y, si quieres, se gratinen ligeramente por encima. Es mejor no pasarse con el tiempo para que el pimiento no se reseque ni se quede demasiado arrugado.

pimientos del piquillo rellenos

Picoteo del finde: pimientos del piquillo rellenos de lujo

Tener un bote de piquillos en la despensa es como contar con un comodín gourmet para improvisar un picoteo de fin de semana. Su tamaño, su sabor tostado y su forma hacen que sean perfectos para presentar en bandeja y que cada uno se sirva el suyo con un par de bocados.

Con ellos se pueden preparar rellenos fríos, templados o calientes, según la época del año y las ganas de encender el horno. En verano, un relleno tipo ensaladilla, una ensalada campera o una brandada suave de bacalao se convierten en un aperitivo fresco y ligero. Cuando refresca, entran en juego bechameles, guisos espesos y gratinados que reconfortan solo con mirarlos.

Otra ventaja es que los piquillos son una receta perfecta de aprovechamiento para sobras de otros platos. Restos de carne guisada, de rabo de toro, bacalao al pilpil, arroz o incluso salsa boloñesa se transforman en un plato nuevo con solo rellenar, salsear y hornear unos minutos. Si sueles aprovechar sobras, prueba estas ideas de pimientos rellenos de carne y verduras para inspirarte.

Y si alguno se rompe al manipularlo, nada de tirarlo: esos piquillos “desgraciados” son ideales para triturar y hacer una salsa cremosa, mezclados con nata, leche evaporada, yogur o bechamel ligera, que luego servirá de cama para el resto de los pimientos rellenos.

Siete rellenos irresistibles para pimientos del piquillo

Vamos ahora con un repertorio de rellenos muy variados para lucirse con los pimientos del piquillo, combinando carnes, pescados, mariscos y propuestas más frescas. Muchos de ellos son perfectos para fiestas, comidas navideñas o celebraciones familiares.

recetas variadas de pimientos rellenos

Pimientos del piquillo rellenos de crema suave de chorizo

Una versión contundente y muy festiva consiste en rellenar los piquillos con una crema fina a base de chorizo cocinado y ligado con una bechamel ligera. El truco está en pochar primero cebolla y ajo, añadir el chorizo troceado para que suelte la grasa y darle un punto meloso con la salsa, sin que llegue a ser demasiado pesada.

El resultado es un relleno con sabor intenso pero textura delicada, que combina de maravilla con el dulzor del pimiento asado. Es una opción genial para servir como bocado de fiesta, en raciones pequeñas acompañadas de una salsita sencilla de piquillos o de tomate casero.

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Pimientos del piquillo rellenos de bacalao y gambas

Para cuatro personas, una forma clásica de lucirse consiste en preparar piquillos rellenos de bacalao y gambas con salsa cremosa. Se usan unos 12 pimientos del piquillo, 400 g de bacalao desalado en lomos, 100 g de gambas peladas, cebolla, ajo, harina, leche y aceite de oliva para el relleno, y más piquillos, cebolla, ajo y nata para la salsa.

Primero se sofríen cebolla y ajo picados durante unos 10 minutos, se añade el bacalao desmigado y, cuando pierde transparencia, se incorpora un poco de harina. Después se agregan las gambas, se rehoga todo y se va vertiendo la leche poco a poco hasta obtener una bechamel espesa y sabrosa. Se deja enfriar para que coja cuerpo antes de rellenar los pimientos.

La salsa se elabora salteando cebolla y ajo con piquillos troceados, para luego añadir nata y dejar que reduzca. Al triturarla, queda una crema muy aromática, perfecta para napar los pimientos ya rellenos. Estos se colocan en una cazuela o fuente de horno, se cubren con la salsa de piquillos y se hornean unos 15 minutos a 180 ºC.

Este plato se presta mucho a servirse como entrante especial en comidas señaladas. Un par de pimientos por persona, bien napados, acompañados de un pescado sencillo al horno o de una lubina a la sal, hacen un menú de lujo sin complicarse demasiado.

Pimientos del piquillo rellenos de bonito con tomate

Otra receta de aprovechamiento estupenda es la de los piquillos rellenos de bonito con salsa de tomate casero. Para 2‑3 raciones suele bastar con una lata de piquillos, unos 300 g de bonito con tomate que nos haya sobrado, una cebolla, un poco de nata líquida y perejil fresco. Si buscas más ideas de pescados para rellenar, mira estas recetas de pimientos rellenos de pescado.

Se tritura con un tenedor el bonito con tomate hasta deshacerlo y se utiliza como relleno directo de los pimientos, que se disponen en una fuente de barro. Si no se tiene esa salsa preparada, se puede sustituir por atún en conserva mezclado con tomate frito, obteniendo un resultado muy similar y fácil.

Para la salsa de acompañamiento se pocha una cebolla bien picada con uno o dos piquillos (los que se rompan al rellenar son perfectos), y cuando está tierna se añade nata líquida espesa. Tras unos minutos de cocción se tritura todo, se cubren los pimientos con esa salsa y se calientan en el horno. Un poco de perejil picado al final le da el toque fresco.

Pimientos rellenos de salmón, aguacate y cangrejo

Para una mesa veraniega o un menú más ligero, son ideales los piquillos rellenos de salmón a la plancha, aguacate y palitos de cangrejo. Para unas cinco personas se usan unos 15 piquillos, 150 g de salmón fresco, 150 g de surimi, medio aguacate, yogur natural, mayonesa y un poco de cebollino.

El salmón se cocina a la plancha, a fuego suave y sin apenas aceite, un par de minutos por cada lado. Después se retira la piel y se desmiga finamente con un cuchillo. El aguacate se corta en daditos pequeños y el surimi se deshilacha en tiras, mezclando todo con una cucharada de mayonesa hasta formar una masa cremosa.

Las mejores recetas de pimientos rellenos: ideas para triunfar

Los piquillos se pasan un minuto por cada cara en la sartén para templarlos y realzar su sabor, y se rellenan con la mezcla de salmón y aguacate. Para la salsa de acabado se trituran yogur, dos cucharadas de mayonesa y uno o dos piquillos, logrando una crema ligera que se sirve sobre la punta de los pimientos. Un poco de cebollino picado termina de darles un aire fresco y vistoso.

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Pimientos del piquillo rellenos de arroz, atún y aguacate

Cuando sobra arroz cocido, una idea fantástica es convertirlo en relleno frío para piquillos con atún y aguacate. Para unas seis unidades se necesitan unos 250 g de arroz (redondo o integral), 120 g de atún en lata, aguacate, cebolleta, ajo, pimienta rosa, perejil, zumo de limón y aceite de oliva.

Primero se cuece el arroz unos 20 minutos con un chorrito de aceite, se escurre y se deja templar antes de mezclarlo con el sofrito. En una sartén aparte se pochan cebolleta y ajo muy picados hasta que la cebolla quede transparente, y se añaden al arroz junto con el atún escurrido, la pimienta rosa, el perejil y la sal.

El aguacate se corta en bastones pequeños y se rocía con zumo de limón para que no se oxide, incorporándolo después al bol. Con esa mezcla se rellenan los piquillos bien escurridos y se colocan en una fuente, aliñando al final con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Es una receta fresca que se puede servir del tiempo o ligeramente fría.

Pimientos del piquillo rellenos de rabo de toro

Cuando sobra un guiso de rabo de toro, en casa casi hay fiesta, porque se puede transformar en unos piquillos rellenos de carne melosa con salsa española que son puro placer. Para cuatro personas bastan unos 400 g de restos de rabo deshuesado, 8 piquillos y unas 8 cucharadas de salsa del propio guiso o de salsa española casera. Si te gustan los rellenos de carne, consulta también estas ideas de pimientos del piquillo rellenos de carne.

Se mezcla la carne del rabo con parte de la salsa hasta obtener una farsa jugosa pero manejable, y con ayuda de una cucharita se van rellenando los pimientos con cuidado. Se colocan en una fuente de barro y se cubren con más salsa por encima, horneándolos unos 15 minutos a 180 ºC hasta que el calor llegue bien al centro.

Quien quiera puede darles un toque más crujiente pasando los pimientos ya rellenos por harina y huevo batido, friéndolos ligeramente antes de naparlos con la salsa. Quedan más rotundos, ideales para un día de capricho o para un menú festivo de invierno.

Pimientos rellenos de carne con bechamel

Los pimientos rellenos de carne son un clásico de muchas casas que sabe a cocina de madre. Se pueden hacer con pimientos rojos de horno o con piquillos; en el primer caso habrá que asarlos y pelarlos, mientras que los del piquillo ya vienen listos en conserva. Una versión muy rica se remata con bechamel y gratinado al horno.

Para el relleno se usan unos 500 g de carne picada de buena calidad, media cebolla, tomate concentrado, salsa de tomate, especias al gusto (orégano, comino, tomillo…), sal y pimienta. Se empieza pochando la cebolla unos 10 minutos, se retira y, en la misma sartén, se dora la carne a fuego fuerte. Luego se reincorporan cebolla, tomate concentrado y tomate frito, salpimentando y añadiendo las especias.

Después se prepara una bechamel clásica con mantequilla, harina y leche entera, cocinándola bien para que no sepa a harina cruda y aromatizándola con sal, pimienta negra y nuez moscada. Se rellenan los piquillos con la carne, se colocan en una cazuela de barro con una base de bechamel, se cubren con un poco más de salsa y se gratinan unos minutos hasta que cojan color.

Es una receta que encaja muy bien en dietas de control de peso si se cuida la cantidad de grasa, ya que combina proteínas magras con verduras y un horneado con poco aceite. Se puede ajustar el espesor de la bechamel o usar leche más ligera, según lo que se busque.

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Pimientos rojos rellenos de carne al horno

Si en lugar de piquillos prefieres pimientos más grandes, los rojos dulces de carne gruesa son perfectos para rellenar con carne picada, verduras y bacon y hornear en una sola fuente. Es una receta que ocupa poco trabajo activo y que cunde mucho, ideal para familia o invitados.

Se eligen pimientos de tamaño pequeño o mediano, similares entre sí, se lavan bien, se secan y se les corta una “tapa” en la parte superior. Se vacían de semillas y partes blancas, dejando algo de rabito para luego destaparlos sin problema. Las bases se reservan para rellenar y las tapas para cerrar el pimiento antes del horneado.

El relleno se hace pochando primero cebolla, puerro y calabacín picados en dados pequeñitos durante unos 10 minutos, hasta que las verduras estén tiernas. Se salpimenta la carne picada y se añade a la sartén, desmenuzándola bien. A los pocos minutos, cuando coja color, se incorpora bacon troceado, se rehoga y se moja con un vaso de vino blanco, subiendo el fuego para que evapore el alcohol.

Para dar más sabor y jugosidad se añade tomate frito al gusto y se deja cocinar todo junto unos 10 minutos más. En total, este relleno suele tardar unos 30 minutos en estar listo. Una vez hecho, se dejan templar las verduras con la carne para que sea más fácil manipular la mezcla.

Con el horno precalentado, se colocan las bases de los pimientos en una fuente de horno plana, asegurándose de que no se caen y, si hace falta, cortando un poco la base para estabilizarlos. Se salan ligeramente por dentro, se rellenan hasta casi el borde y se tapan con la parte superior. Se hornean a unos 180 ºC durante unos 20 minutos, vigilando al final para que la piel se tueste sin quemarse.

Un truco muy goloso es añadir queso rallado sobre el relleno antes de poner la tapa o bien abrirlos al final del horneado para gratinarlos unos minutos. El contraste de la piel arrugada por fuera y el interior jugoso hace que sea un plato de los que apetecen repetir una y otra vez.

pimientos rellenos al horno

Ideas fáciles de pimientos rellenos para el día a día

Además de las versiones más clásicas, hay una serie de recetas rápidas de pimientos rellenos perfectas para el menú diario. Con ingredientes sencillos como atún, huevo, arroz, verduras, queso o jamón se puede montar una comida rica sin complicarse ni gastar demasiado.

Pimientos del piquillo rellenos de atún y huevo

Una de las combinaciones más socorridas es mezclar atún en conserva con huevo cocido y mayonesa o yogur. Para cuatro raciones se suelen usar 12‑16 piquillos, dos latas de atún, tres huevos cocidos picados, 3‑4 cucharadas de mayonesa (o yogur para aligerar), un poco de mostaza opcional, sal, pimienta y perejil.

Se mezcla todo en un bol, se ajusta de sal y pimienta y se rellenan los pimientos con una cucharita. Se colocan en una fuente, se riegan con un hilo de aceite de oliva y se espolvorean con perejil. Se pueden tomar fríos, templados o darles un golpe de gratinado de 5 minutos si se quiere un ligero dorado.

Pimientos rellenos de carne picada con salsa de tomate

Otra opción rápida consiste en saltear carne picada con cebolla, ajo y salsa de tomate. Con unos 400 g de carne, media cebolla, un diente de ajo, 200 g de tomate frito, un chorrito de vino blanco, orégano, sal y pimienta, se hace un sofrito sabroso que se usa como relleno de los piquillos.

Una vez rellenos, se colocan en una fuente con algo más de salsa de tomate por encima y se gratinan 8‑10 minutos, hasta que empiecen a burbujear. Son perfectos como plato único acompañados de una ensalada sencilla o unas verduras al horno.

Pimientos rellenos de bacalao en crema suave

Para los amantes del pescado, los piquillos rellenos de bacalao se preparan pochando cebolla y ajo con migas de bacalao desalado, ligando el conjunto con nata o leche evaporada y, si se desea, una cucharadita de harina para espesar. Se aromatiza con pimienta y una pizca de nuez moscada.

Después se rellenan los pimientos y se terminan en una sartén con un chorrito de aceite, dorándolos ligeramente por ambos lados. Se pueden servir tal cual o acompañados de una salsa de piquillos triturados, muy suave y con un color precioso.

Pimientos rellenos de arroz y verduras salteadas

Si te sobra arroz de la comida, puedes convertirlo en relleno para piquillos con verduras salteadas. Basta con saltear calabacín, zanahoria, pimiento verde y cebolla en daditos, mezclarlo con el arroz ya cocido y añadir un puñadito de maíz dulce si te apetece.

Para darle gracia se puede optar por aliñar el conjunto con salsa de soja o con tomate frito, según si prefieres un toque más oriental o seguir en la línea mediterránea. Se rellenan los pimientos con la mezcla templada y se gratinan brevemente con un poco de queso rallado si quieres un acabado más goloso.

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Pimientos rellenos de queso y jamón

Cuando se busca algo aún más sencillo, los piquillos rellenos de queso crema, cebolleta y taquitos de jamón son la salvación del picoteo improvisado. El relleno se hace mezclando queso crema con cebolleta muy picada, jamón serrano o cocido en dados y un toque de pimienta.

Se rellenan los pimientos y se colocan en una fuente de horno, se cubre la superficie con queso rallado y se añade un hilo de aceite de oliva. En 6‑8 minutos de gratinado están listos, con el queso fundido y un olor que llena toda la cocina.

Beneficios, trucos y variaciones para unos pimientos rellenos perfectos

Más allá de lo ricos que están, los pimientos rellenos son un plato muy interesante desde el punto de vista nutricional y de organización en la cocina. Permiten introducir verduras, proteínas de calidad y aprovechar restos, lo que los hace económicos y sostenibles.

El pimiento rojo es una fuente estupenda de vitamina C, incluso por encima de la naranja, además de tener pocas calorías —en torno a 20 por cada 100 g— y resultar bastante saciante. Protege la vista, el sistema cardiovascular y el digestivo, ayuda a eliminar toxinas y refuerza las defensas antioxidantes.

En cuanto a trucos generales, conviene escurrir y secar bien los piquillos de lata antes de rellenarlos, usar sofritos de cebolla y ajo para intensificar el sabor y probar siempre el relleno antes de rellenar, para ajustar sal y especias. El pimiento suaviza el conjunto, así que es mejor sazonar un pelín de más el interior.

Para rellenarlos sin que se rompan, lo ideal es usar una cucharita pequeña o una manga pastelera, sin apelmazar el relleno en exceso. Si alguno se abre, se puede sujetar con un palillo de dientes, retirándolo justo antes de llevar el plato a la mesa.

En cuanto a la cocción final, funciona muy bien el horno a 180‑200 ºC durante 10‑15 minutos, con un gratinado rápido de 3‑5 minutos si se quiere dorar la superficie. Otra opción es la sartén, dorando los pimientos 2‑3 minutos por lado con un poco de aceite, algo muy útil cuando no se quiere encender el horno.

Además, los pimientos rellenos son perfectos para el batch cooking y para adaptar a dietas especiales. Se pueden preparar con antelación, guardar en la nevera y recalentar con suavidad, e incluso congelar siempre que el relleno no lleve patata. Para versiones sin gluten, basta con espesar las salsas con maicena en vez de harina, y para opciones sin lácteos se pueden usar bebidas vegetales y prescindir del queso.

Después de ver todas estas ideas, queda claro que los pimientos rellenos son mucho más que una receta de toda la vida: son un lienzo en blanco donde combinar verduras, carnes, pescados y salsas según lo que tengas en casa, la época del año o el tipo de menú que buscas. Con buenos pimientos, un relleno jugoso y una salsa resultona, tienes asegurado un plato de “toma pan y moja” que gusta a mayores y pequeños sin complicarte la vida.

receta finalizada de pimientos rellenos de verduras y setas
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