El tomate es uno de esos ingredientes que nunca falta en la cocina. Ya sea en crudo o cocinado, en platos tradicionales o innovadores, ha demostrado ser un auténtico comodín culinario. Su sabor, textura y color lo hacen indispensable en infinidad de recetas de todo el mundo.
Aunque mucha gente lo considera una hortaliza, el tomate es en realidad una fruta proveniente de América. Fue traído a Europa en el siglo XVI y desde entonces ha conquistado nuestras cocinas. Más allá de su sabor, destaca por su valor nutricional: es rico en vitamina C, vitamina A, minerales y fibra, y apenas aporta calorías, lo que lo convierte en un gran aliado para quienes buscan una dieta sana y sabrosa.
Cómo elegir y conservar tomates de calidad

A la hora de comprar tomates, la vista y el tacto son fundamentales. Deben presentar una piel lisa, brillante y uniforme, sin manchas oscuras ni abolladuras. Si están demasiado blandos, es señal de que están pasados; si son muy duros, les falta madurar. Un término medio garantiza sabor y buena textura.
Conservarlos a temperatura ambiente es lo ideal, ya que el frío del frigorífico puede afectar negativamente a su sabor. Si compras tomates verdes, puedes madurarlos envolviéndolos en papel de periódico o metiéndolos en una bolsa de plástico cerrada durante unos días.
Trucos útiles para cocinar tomates
Pelar los tomates puede resultar más fácil de lo que parece. Para una forma rápida y eficaz: haz una cruz con un cuchillo en la base, escáldalos en agua hirviendo durante unos segundos y pásalos a agua fría. La piel saldrá casi sola.
Para conservarlos, la mejor opción es hacer conserva casera o secarlos en aceite. También puedes congelarlos (enteros o triturados), aunque después no servirán para consumir en crudo, sino en guisos o salsas.
El tomate es ácido por naturaleza, pero puedes matizarlo fácilmente agregando un poco de azúcar o miel a las preparaciones que lo incluyan cocinado. También puedes jugar con especias como el orégano, albahaca o incluso una pizca de mostaza para aportar matices diferentes.
Recetas sencillas donde el tomate es protagonista
Una de las grandes virtudes del tomate es su capacidad para adaptarse a cualquier plato. Desde cremas calientes hasta salsas, ensaladas o platos al horno, siempre aporta frescura, color y sabor.
Crema de tomate
Una receta reconfortante y fácil de preparar. Basta con sofreír cebolla, ajo y hierbas como cilantro o perejil, añadir los tomates cortados y dejar que cuezan. Puedes darle una textura más cremosa con yogur griego o nata. Para acompañar, unos crotones crujientes o almendras laminadas crean contrastes deliciosos.
Tomates rellenos
Ideales como primer plato o cena ligera. Se pueden rellenar con quinoa, arroz, atún, carne picada o verduras. Los tomates grandes permiten preparaciones más contundentes mientras que los pequeños sirven como aperitivo o guarnición. Se pueden cortar por la mitad o crear una tapa con la parte superior.
Salsa de tomate para pasta
Una de las preparaciones más versátiles del recetario. Parte de un sofrito de cebolla, ajo y pimientos, añade tomate triturado o natural muy picado. El punto de dulzor puede equilibrarse con azúcar. Introducir hierbas aromáticas como albahaca u orégano realza el aroma. Para un extra de sabor, cocinar el tomate previamente al horno puede ser un acierto.
Tomate y berenjena: una combinación ganadora
Estos dos ingredientes forman una pareja clásica en la cocina mediterránea. Puedes preparar berenjenas rellenas con una base de tomate, un salteado con hierbas o una versión al horno con capas de rodajas de ambos y queso fundido.
Sándwich con tomate fresco
Un clásico infalible. Pan crujiente, lonchas de jamón o queso, un poco de lechuga y rodajas de tomate. Se puede tomar frío o caliente, y es perfecto para desayunos, meriendas o cenas ligeras.
Pastas con tomate
El tomate es casi inseparable de muchas recetas italianas. Desde lasañas hasta tagliatelle, pasando por pastas al horno con capas de tomate al natural o salsa de tomate casera, las posibilidades son infinitas. Unas hojas de albahaca fresca y queso rallado coronan el plato perfectamente.
Ensaladas variadas
El tomate es el rey indiscutible de muchas ensaladas. Puede combinarse con cebolla morada, lechuga, pepino, frutas como la mandarina o la manzana, frutos secos, pollo a la plancha o incluso remolacha rallada. La clave está en una buena vinagreta y en cortar el tomate justo antes de servir para conservar su jugo.
Granos y legumbres con tomate
Otra excelente manera de aprovechar el tomate es utilizando su frescura para alegrar platos de lentejas, garbanzos o alubias. Puede añadirse crudo en dados para dar color y frescura o cocinarlo desde el inicio del guiso junto con cebolla, ajo y pimiento.
La cocina mexicana y el tomate
En México, el tomate forma la base de muchas preparaciones tradicionales. Desde la famosa salsa mexicana con chiles hasta el pico de gallo, pasando por entomatadas o sopas con totopos y aguacate, el sabor del tomate es inseparable de sus platos más reconocidos.
Recetas especiales con tomate
Hay muchas recetas especiales que merecen ser saboreadas:
- Titaina: un sofrito con tomate, piñones y atún, ideal para bocadillos.
- Carpaccio de tomate: finas rodajas con buen aceite y sal gruesa.
- Asadillo manchego: tomate y pimiento rojo asados con comino.
- Huevos pericos: típica receta colombiana con huevo revuelto, cebolla y tomate.
Consejos extra para preparar el tomate
Potencia el sabor de tus platos jugando con texturas, aromas y técnicas. Si quieres una salsa más sabrosa, asa los tomates. Para reducir su acidez, añade azúcar. Para pelarlos sin problemas, escáldalos. Para conservarlos, opta por secarlos, envasarlos o congelarlos según tus necesidades.
El tomate es sin duda un producto indispensable con infinidad de usos en la cocina. Su versatilidad lo convierte en el protagonista de recetas sencillas y sofisticadas. Desde salsas caseras hasta platos tradicionales de distintas partes del mundo, este ingrediente sigue demostrando que, con un poco de creatividad, siempre se le puede sacar más partido.
