NECESIDADES NUTRICIONALES DE LA INFANCIA

El niño es un organismo en formación. Quire esto decir que su nutrición ha
de estar encaminada a la producción de nueva materia, cuyo resultado final
es el crecimiento, más que el consumo energético que le exigen sus
actividades orgánicas y externas (correr, jugar, estudiar…). Un organismo
en crecimiento ha de formar nuevas células y, al mismo tiempo, reparar sus
desgastes; si a esto se añade que la pérdida energética es mayor en los
niños que en los adultos -normalmente más sedentarios-, se entenderá
fácilmente que la ración alimenticia del niño ha de ser especialmente rica
en proteinas y grasas, y suficientemente capaz por sí misma de
proporcionarle entre 1700 y 2800 Kcal/día, según la edad del pequeño.

Como pauta general, suele considerarse como comunmente válida  satisfactoria
una dieta que aporte un 50% de la energía total en forma de hidratos de
carbono, un 35% como grasas y el resto, un 15%, como proteínas. Los
nutrólogos suelen clasificar los alimentos en cuatro grandes grupos, de
acuerdo a los nutrientes más importantes que entran en su composición:
* Grupo de la leche (leche, quesos, yogures…), que aporta proteínas de
alta calidad, calcio, fósforo y vitámina A y D.
* Grupo de la carne y huevos (carnes de vacuno, cerdo, cordero, aves,
pescados, huevos, frutos secos, garbanzos, lentejas, alubias, guisantes…),
que suministra proteínas de alta calidad, hierro, vitamina B y, en algunos
casos, vitamina A.
* Grupo de las frutas y verduras (coles, zanahorias, judias verdes, tomates,
manzanas, peras, piña, ciruelas, melocotones, fresas…), que contiene
vitamina C, provitamina A -las amarillas y las rojas-, oligoelementos y
fibra.
* Grupo de los cereales (pan, galletas, pasta, dulcería, arroz…) que
suministra hidratos de carbono, fibra, vitaminas, etc.

Ver algunos consejos saludables.

Algunas recetas para bebés: papilla de pescado, papilla de pollo

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